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ME LLAMO LAURA Y ¿TENGO UN PROBLEMA?

octubre 27, 2009

Lo pienso, y, aunque no estoy muy orgullosa de ello, llego a la conclusión de que hoy en día no sé qué sería de mí sin internet. Nada más llegar a casa, enciendo el portatil, y casi de forma inconsciente, hago tres clics seguidos encima del icono del explorer, los justos para que se abran tres ventanillas. En una, tecleo el directorio de facebook, en otra, el de gmail, y en otra el de hotmail. Y lo hago con prisas, aun sabiendo que lo he comprobado todo hace 3 o 4 horas y que es probable que no haya mucha novedad. Y puede que no espere nada en especial, ningún mail… nada. Simplemente es un acto reflejo.

Ahora hablo sobre trabajos en grupo de la uni por Internet, muchas veces me organizo y quedo con los demás mediante facebook (aunque les haya visto dos horas antes o pueda llamarles), busco inspiración y entretenimiento en la red… Del mismo modo que ya no sé ir al cine a ciegas, sin haber leído de qué va la película en cuestión y su puntuación en IMDB, y cuando tengo un tiempo muerto en casa en vez de coger un libro voy a minijuegos.com y busco esa versión antigua y brillante que encontré de Super Mario Bros y que me recordaba a la época de la Super Nintendo…

Y reflexiono sobre esto y pienso: ¿qué hacíamos antes? Gran parte del tiempo y esfuerzo que ahora gastamos en Internet, ¿adónde iba a parar?¿debería tomarme un tiempo para descansar/leer/meditar/etc. en vez de haber consultado gmail, hotmail y facebook en el minuto 4 después de haber entrado por la puerta de casa? ¿me he vuelto una adicta?

En este sentido, he encontrado un artículo interesante sobre la adicción a Internet buscando en… ejem… adivinidad dónde. Sí, en Internet, claro (buscar artículos en periódicos impresos es demasiado cansado).  

En dicho artículo, se comenta que John Suler, profesor de Psicología, señala que:

“existen dos modelos básicos de la hipotética adicción a Internet. El primero de ellos hace referencia a aquellos sujetos muy aficionados e interesados por sus ordenadores que utilizan la Red para recoger información (LO SUELO HACER), jugar en solitario (LO SUELO HACER), obtener nuevos programas (LO SUELO HACER, MIERDA!), etc. pero sin establecer ningún tipo de contacto interpersonal (BIEN, YO SÍ QUE ESTABLEZCO CONTACTO INTERPERSONAL, ASÍ QUE PARECE QUE ME HE SALVADO).

El segundo tipo lo constituiría aquellos sujetos que frecuentan los Chats (SI COMO CHAT VALE MESSENGER O EL CHAT DE FACEBOOK, MIERDA, PORQUE LO SUELO HACER) y listas de correo (SI CON LISTAS DE CORREO SE REFIERE AL CORREO ELECTRÓNICO, SÍ, TAMBIÉN LO HAGO).”

Yo que leyendo el primer tipo modelo de adicción creía que me había librado, simplemente me he dado cuenta de que debo sufrir ambos tipos…

Sin embargo, leyendo un poco más he visto que no cumplo muchos otros requisitos, como el síndrome de abstinencia, la ansiedad, las fantasías o sueños acerca de Internet (en este sentido Lynne Roberts habla de sueños en forma de “schroll”), movimientos involuntarios similares a los que se efectúan sobre un teclado, etc. Y lo más importante, y algo en lo que se insiste en muchas ocasiones según he leído, no priorizo el conectarme al hecho de realizar otras actividades sociales. Y es que en dicho artículo se asegura que “… cuando el uso de Internet interfiera de un modo significativo las actividades habituales podrá ser considerado patológico”.

Uf, menos mal…  creo que si no cuento el momento de los 3 clics instintivos al llegar a casa destinados al trío FACEBOOK-GMAIL-HOTMAIL, de momento me libro… Pero también creo que, dada la situación actual, tenemos que vigilar, y, como en todo, consumir con moderación.

Otra forma de entender las series

octubre 22, 2009

He estado pensando en las series que he visto últimamente, y me he dado cuenta de algo: todas, a través de internet, sean bajadas, online… Y es que las posibilidades son infinitas. Sólo hay que ir a la página de seriesyonkis.com (cuando no youtube.com, tu.tv…) y descargar. Lo raro es no encontrar la serie que buscas. Además, puede incluso elegir en muchos casos el idioma, los subtítulos… Todo un avance, claro está.

Ahora la distancia que tenemos con las series es mucho más corta. Ya no tenemos que esperar al miércoles que viene a las 10 para coger sitio en el sofá y poder ver por fin el nuevo capítulo de Anatomía de Grey, Dexter, etc. Ahora si queremos, podemos pulirnos en un día (y de forma seguida incluso) los cinco capítulos que antes hubiéramos tardado cinco semanas en ver. O la temporada entera, que normalmente duraría más de seis meses… Sólo hace falta observar el fenómeno Perdidos, y es que a veces aún no sé cómo sigo sorprendiéndome si alguien me dice el lunes que va por el capítulo 4º de la 2ª temporada y el sábado se muere por encontrar a alguien con quien comentar el final de la 3ª.

Sí, ahora tenemos las series mucho más a mano. No sólo podemos saltar de un capítulo a otro con un solo clic, sino que también podemos verlos la misma semana que son estrenados en televisión en Estados Unidos (o donde sea), y es que siempre hay alguien que, no sé cómo, se ocupa de conseguir rápidamente el capítulo, añadirle subtítulos, y colgarlo en la web dos días después (ahí dónde estés, muchas gracias).

Incluso es curioso ver cómo las mismas cadenas ofrecen ya desde el día siguiente de la emisión en televisión los capítulos íntegros en sus webs. Otras cadenas, como CBS, los cuelgan directamente en youtube, como ocurre con Dexter. Y también sorprende ver cómo en todos estos casos, en los que la cadena controla la difusión, se incluye publicidad. Y es que todo parece apuntar a que las cadenas asumen que, si no se ve su serie por televisión, se verá en la red, de algún modo u otro, así que, para eso, ya son ellas mismas las que las difunden, pudiendo sacar tajada así de los ingresos que la publicidad les aporta también en la red.

Lo importante de todo esto, sin embargo, acaba siendo el usuario, y es que para él todo son ventajas: accesibilidad, disponibilidad, elección del momento… Una vez más, y en este caso partiendo de un producto originario de otro medio, internet consigue que las distancias se acorten. Ahora, incluso los propios usuarios pasan a ser emisores, y son ellos los propios creadores de series que empiezan difundiéndose por internet y, con un poco de suerte, acaban teniendo éxito, incluso pasando al medio televisivo, invirtiendo así el proceso, como ocurrió con “Qué vida más triste”.

De todas formas, ante todo este fenómeno, a veces echo de menos el sentarme en el sofá en familia, emocionada una semana después de que el último episodio de esa serie nos dejara a todos expectantes… Por fin había llegado el momento de saber cómo continuaba. Ahora no hay un momento por llegar, y se pierde la emoción que seguramente deriva sólo de cuando realmente has tenido que esperar algo. Y, de todas formas, aunque decidas esperarte, sabes que cada vez que mires el iconito de Internet Explorer pensarás: ¿qué hago? estoy a un clic de saber si X muere, o de conocer por fin si Y se queda al final con H o con J. Y, no sé en el vuestro, pero en mi caso, la curiosidad y la impaciencia siempre ganan.