Lo pienso, y, aunque no estoy muy orgullosa de ello, llego a la conclusión de que hoy en día no sé qué sería de mí sin internet. Nada más llegar a casa, enciendo el portatil, y casi de forma inconsciente, hago tres clics seguidos encima del icono del explorer, los justos para que se abran tres ventanillas. En una, tecleo el directorio de facebook, en otra, el de gmail, y en otra el de hotmail. Y lo hago con prisas, aun sabiendo que lo he comprobado todo hace 3 o 4 horas y que es probable que no haya mucha novedad. Y puede que no espere nada en especial, ningún mail… nada. Simplemente es un acto reflejo.
Ahora hablo sobre trabajos en grupo de la uni por Internet, muchas veces me organizo y quedo con los demás mediante facebook (aunque les haya visto dos horas antes o pueda llamarles), busco inspiración y entretenimiento en la red… Del mismo modo que ya no sé ir al cine a ciegas, sin haber leído de qué va la película en cuestión y su puntuación en IMDB, y cuando tengo un tiempo muerto en casa en vez de coger un libro voy a minijuegos.com y busco esa versión antigua y brillante que encontré de Super Mario Bros y que me recordaba a la época de la Super Nintendo…
Y reflexiono sobre esto y pienso: ¿qué hacíamos antes? Gran parte del tiempo y esfuerzo que ahora gastamos en Internet, ¿adónde iba a parar?¿debería tomarme un tiempo para descansar/leer/meditar/etc. en vez de haber consultado gmail, hotmail y facebook en el minuto 4 después de haber entrado por la puerta de casa? ¿me he vuelto una adicta?
En este sentido, he encontrado un artículo interesante sobre la adicción a Internet buscando en… ejem… adivinidad dónde. Sí, en Internet, claro (buscar artículos en periódicos impresos es demasiado cansado).
En dicho artículo, se comenta que John Suler, profesor de Psicología, señala que:
“existen dos modelos básicos de la hipotética adicción a Internet. El primero de ellos hace referencia a aquellos sujetos muy aficionados e interesados por sus ordenadores que utilizan la Red para recoger información (LO SUELO HACER), jugar en solitario (LO SUELO HACER), obtener nuevos programas (LO SUELO HACER, MIERDA!), etc. pero sin establecer ningún tipo de contacto interpersonal (BIEN, YO SÍ QUE ESTABLEZCO CONTACTO INTERPERSONAL, ASÍ QUE PARECE QUE ME HE SALVADO).
El segundo tipo lo constituiría aquellos sujetos que frecuentan los Chats (SI COMO CHAT VALE MESSENGER O EL CHAT DE FACEBOOK, MIERDA, PORQUE LO SUELO HACER) y listas de correo (SI CON LISTAS DE CORREO SE REFIERE AL CORREO ELECTRÓNICO, SÍ, TAMBIÉN LO HAGO).”
Yo que leyendo el primer tipo modelo de adicción creía que me había librado, simplemente me he dado cuenta de que debo sufrir ambos tipos…
Sin embargo, leyendo un poco más he visto que no cumplo muchos otros requisitos, como el síndrome de abstinencia, la ansiedad, las fantasías o sueños acerca de Internet (en este sentido Lynne Roberts habla de sueños en forma de “schroll”), movimientos involuntarios similares a los que se efectúan sobre un teclado, etc. Y lo más importante, y algo en lo que se insiste en muchas ocasiones según he leído, no priorizo el conectarme al hecho de realizar otras actividades sociales. Y es que en dicho artículo se asegura que “… cuando el uso de Internet interfiera de un modo significativo las actividades habituales podrá ser considerado patológico”.
Uf, menos mal… creo que si no cuento el momento de los 3 clics instintivos al llegar a casa destinados al trío FACEBOOK-GMAIL-HOTMAIL, de momento me libro… Pero también creo que, dada la situación actual, tenemos que vigilar, y, como en todo, consumir con moderación.